Gestión de roles en ABP cuando siempre lideran los mismos alumnos
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El Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) se ha consolidado como una metodología activa que favorece la implicación, la autonomía y el aprendizaje significativo del alumnado. Sin embargo, su implementación práctica plantea desafíos reales en el aula. Uno de los más frecuentes es la gestión de los roles en ABP cuando, de forma sistemática, siempre lideran los mismos alumnos o alumnas.
Esta situación puede generar desequilibrios dentro del grupo, limitar el desarrollo de competencias en parte del alumnado y reforzar dinámicas poco inclusivas. ¿Cómo intervenir sin desmotivar a quienes muestran iniciativa? ¿Cómo fomentar la participación equitativa sin forzar artificialmente la dinámica grupal? En este artículo abordamos estrategias prácticas para gestionar los roles en ABP, especialmente cuando el liderazgo se concentra repetidamente en el mismo perfil de estudiantes.

Por qué son clave los roles en ABP
En el Aprendizaje Basado en Proyectos, los roles en ABP no son un elemento decorativo, sino una herramienta organizativa y pedagógica que permite:
- Distribuir responsabilidades.
- Fomentar la participación equitativa.
- Desarrollar competencias diversas.
- Mejorar la organización del trabajo cooperativo.
Cuando los roles están bien definidos, el grupo funciona con mayor autonomía y se reduce la dependencia del profesorado. Sin embargo, si no se gestionan adecuadamente, pueden perpetuar desigualdades dentro del aula.
Cuando siempre lideran los mismos: qué está ocurriendo
Es habitual que en proyectos cooperativos aparezcan perfiles de alumnado que asumen el liderazgo de manera natural. Esto no es negativo en sí mismo, pero puede convertirse en un problema cuando:
- El resto del grupo adopta un rol pasivo.
- No se desarrollan habilidades de liderazgo en otros estudiantes.
- Se generan relaciones de dependencia.
- El liderazgo se convierte en control excesivo.
Gestionar los roles en ABP implica analizar estas dinámicas y actuar con criterio pedagógico.
Diferenciar liderazgo positivo de monopolio del poder

No todo liderazgo es problemático. De hecho, el liderazgo bien entendido es una competencia clave que conviene potenciar. La cuestión es diferenciar entre:
Liderazgo positivo
- Escucha al grupo.
- Distribuye tareas.
- Fomenta la participación.
- Acepta opiniones diversas.
Liderazgo monopolizador
- Toma decisiones sin consultar.
- Asume todas las tareas importantes.
- Minimiza aportaciones del grupo.
- Genera dependencia.
Una correcta gestión de los roles en ABP debe promover el liderazgo positivo y evitar dinámicas excluyentes.
Estrategias para redistribuir los roles en ABP
Cuando el liderazgo se concentra siempre en las mismas personas, es necesario intervenir de forma estructurada.
Establecer roles obligatorios y rotativos
Uno de los errores más comunes es permitir que los roles se asignen de manera espontánea. En contextos donde siempre lideran los mismos, es recomendable que los roles en ABP:
- Sean obligatorios.
- Estén claramente definidos.
- Rote en cada proyecto o fase.
Ejemplos de roles
- Coordinador/a.
- Responsable del tiempo.
- Investigador/a.
- Encargado/a del material.
- Portavoz.
La rotación garantiza que todo el alumnado experimente diferentes responsabilidades.
Delimitar funciones concretas del rol de liderazgo
Cuando el rol de coordinador o coordinadora no está bien definido, puede derivar en una posición de control.
Definir claramente qué hace un coordinador/a
- Organiza el turno de palabra.
- Verifica que todas las personas participen.
- Supervisa que se cumplan los tiempos.
No decide unilateralmente ni ejecuta todo el trabajo. Clarificar estos límites mejora la gestión de los roles en ABP.
Formación en habilidades cooperativas

El trabajo cooperativo no surge de manera espontánea; debe enseñarse.
Competencias a trabajar
- Escucha activa.
- Comunicación asertiva.
- Resolución de conflictos.
- Toma de decisiones compartida.
Cuando el alumnado adquiere estas competencias, la distribución de los roles en ABP se vuelve más equilibrada.
Observación e intervención estratégica
El profesorado debe adoptar un rol de observador activo durante el desarrollo del proyecto.
Qué observar
- Quién habla más.
- Quién toma decisiones.
- Quién permanece en silencio.
- Cómo se reparten las tareas.
A partir de esta observación, se pueden realizar microintervenciones que favorezcan una participación más equitativa.
Cómo motivar a quienes siempre lideran
Limitar el liderazgo no significa desincentivar la iniciativa. Es importante reconocer la capacidad de liderazgo, pero orientarla hacia un modelo más inclusivo.
Claves para acompañar a estos perfiles
- Reconocer públicamente sus habilidades organizativas.
- Invitarles a desempeñar roles de facilitación.
- Proponerles el reto de ayudar a otros a desarrollarse.
Gestionar bien los roles en ABP implica convertir el liderazgo en servicio al grupo.
Cómo activar la participación del alumnado más pasivo
Del mismo modo, es fundamental fomentar la implicación de quienes tienden a adoptar un rol secundario.
Estrategias útiles
- Asignar roles de responsabilidad progresiva.
- Ofrecer apoyos iniciales.
- Plantear tareas adaptadas a sus fortalezas.
- Reforzar pequeños avances.
Cuando el alumnado experimenta éxito en roles diversos, aumenta su confianza y participación.
Evaluación de los roles en ABP

La evaluación no debe centrarse únicamente en el producto final, sino también en el proceso.
Herramientas recomendadas
- Rúbricas específicas sobre desempeño de roles.
- Autoevaluación del alumnado.
- Coevaluación entre iguales.
- Diarios de aprendizaje.
Evaluar cómo se gestionan los roles en ABP ayuda a consolidar dinámicas más equitativas.
Clima de aula y cultura cooperativa
La gestión de roles no puede desvincularse del clima general del aula.
Un entorno donde:
- Se respetan todas las voces.
- Se valoran diferentes habilidades.
- Se normaliza el error.
- Se fomenta la colaboración frente a la competencia.
facilita una mejor distribución de los roles en ABP.
Errores frecuentes al gestionar roles en ABP
Conviene evitar algunos errores habituales:
- Dejar que el grupo se organice sin orientación.
- No intervenir ante desigualdades evidentes.
- Cambiar roles sin explicar su finalidad pedagógica.
- Penalizar el liderazgo en lugar de reconducirlo.
Una intervención consciente y coherente es fundamental.
Atención a la diversidad y roles cooperativos
El ABP es una metodología especialmente adecuada para atender a la diversidad.
Claves inclusivas
- Diseñar roles adaptados a distintas capacidades.
- Permitir apoyos visuales o escritos.
- Ajustar el nivel de responsabilidad de manera progresiva.
La correcta gestión de los roles en ABP permite que todo el alumnado participe desde sus fortalezas.
El papel del profesorado como modelo
El docente también ejerce un liderazgo que influye en la dinámica del grupo.
Un modelo docente que:
- Escucha.
- Distribuye la palabra.
- Reconoce aportaciones diversas.
- Gestiona conflictos con respeto.
contribuye a que el alumnado reproduzca ese modelo en sus propios roles en ABP.
Conclusión: liderazgo compartido para un ABP inclusivo
La gestión de los roles en ABP es un elemento clave para garantizar la equidad, la participación y el desarrollo competencial de todo el alumnado. Cuando siempre lideran los mismos estudiantes, no se trata de limitar su iniciativa, sino de ampliar las oportunidades para que otros desarrollen sus propias habilidades.
A través de la rotación de roles, la definición clara de funciones, la evaluación formativa y la intervención estratégica del profesorado, es posible transformar el liderazgo individual en liderazgo compartido. Un ABP bien gestionado no solo produce aprendizajes significativos, sino que construye dinámicas cooperativas más justas e inclusivas.

